01
No inventamos nada
Si un dato no está, va un guión. No estimamos un peso, no adornamos una genealogía, no ponemos un resultado que no pasó ni una cabaña en la lista de clientes que todavía no lo sea. Un catálogo que exagera se descubre en la pista, y el que queda mal es el que vende.
02
Lo que es tuyo es tuyo
El material de un cliente no se muestra sin su permiso. Ni como ejemplo, ni para enseñar cómo quedó, ni en una reunión con otro. Si querés ver trabajo nuestro, te mostramos algo hecho para eso.
03
El animal entero
No recortamos la foto para que entre en el diseño. Si se corta la culata o la cabeza, el comprador no puede juzgar el fenotipo y el catálogo dejó de servir. El diseño se acomoda al animal, no al revés.
04
El precio, antes
Qué cuesta, qué incluye y qué no incluye, por escrito y antes de empezar. Sin sorpresas al final ni adicionales que aparecen cuando el trabajo ya está hecho.
05
Pocos y bien
Tomamos por exposición solo lo que podemos cubrir de punta a punta: filmar, editar y publicar a tiempo. Cuando el cupo se llena, se llena. Preferimos avisar que no llegamos antes que entregar algo apurado con nuestro nombre encima.
06
Acá, no por teléfono
Vamos al campo y al predio. Los datos se levantan donde están los animales y las fotos se sacan donde el animal vive. No se puede hacer este trabajo mirando una planilla desde otra provincia.